Diagnóstico
“Ante la sospecha de tener cualquier lesión que sea
persistente en el tiempo, que cambie sus características o que tienda a crecer
lenta pero de forma progresiva el paciente debe acudir al dermatólogo para
evaluarlo y dar un diagnóstico”, recomienda Moreno.
Si existe algún motivo para sospechar que existe un cáncer
de la piel, el médico empleará uno o más métodos para determinar si la
enfermedad se encuentra realmente presente. El primer paso es observar el
tamaño, la forma, el color y la textura del área en cuestión y si ésta sangra o
se descama.

A continuación examinará el resto del cuerpo para ver si el paciente presenta manchas o lunares que puedan estar relacionados con el cáncer de la piel. Es posible que sea necesario hacer otras preguntas u otros exámenes.
Si el médico piensa que un área pudiera presentar un cáncer
de la piel no melanoma, éste tomará una muestra (biopsia) de piel del área
sospechosa para examinarla con un microscopio. Esto se llama una biopsia
de piel. Para hacer esta prueba pueden utilizarse diferentes métodos.
Sin embargo, es igualmente importante que el paciente
se revise a sí mismo la piel, preferiblemente una vez al mes. Para ello, deberá
conocer el aspecto de los lunares, las imperfecciones, las pecas y otras marcas
que tenga en la piel para poder detectar cualquier cambio.
Se recomienda hacerse el autoexamen frente a un espejo de cuerpo entero. Para las áreas difíciles de ver puede usar un espejo de mano. Debe examinar todas las áreas, incluyendo las palmas de las manos y las plantas de los pies, la región lumbar y la parte posterior de las piernas.
Se recomienda hacerse el autoexamen frente a un espejo de cuerpo entero. Para las áreas difíciles de ver puede usar un espejo de mano. Debe examinar todas las áreas, incluyendo las palmas de las manos y las plantas de los pies, la región lumbar y la parte posterior de las piernas.
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